Queridis lectores

Lamentablemente esta semana no puedo llegar con el post que tenía pensado, ya que necesito un poco más de tiempo para confeccionarlo y que tenga el nivel deseado, que creo que se merece la atención que me prestan.

Les pido por favor que pasen la semana siguiente y, si son tan amables, hagan de cuenta cuando lo lean que están en esta semana en la que están ahora.

Simplemente que rebobinen.

Por favor, aprovechen que están en la semana adecuada para leer mi próximo posteo, para tratar de memorizar las circunstancias en las que están leyendo. Desde cómo está el clima, hasta cómo se sienten. Así pueden tratar de recrear mejor ese estado de ánimo la semana que viene.

Por lo demás, estoy muy contento de que Luis vuelva a quedarse a dormir en mi casa. Realmente los dos extrañábamos esos momentos juntos y solos.

Y también estoy contento de que haya ganado Argentina contra Australia. Fuimos a ver en partido en lo de los Kestels, que tenían TDA y el privilegio de gritar los goles unos segundos antes que los vecinos.

En este último tiempo me enganché con el mundial. El único partido que no vi fue el primero, aprovechando que era temprano y podía seguir durmiendo. Pero después, aún sabiendo que el mundial se erige sobre los cadáveres de miles de esclavos (y el tiempo y la ilusión de los que sobrevivieron y fueron estafados), me dieron ganas de ver los demás partidos.

Me encariñé con la Scaloneta. Si el técnico fuese Passarella, por ahí me era más fácil prescindir del mundial. En cambio, Lionel Scaloni es un heredero de Pékerman, el técnico que más me gustó en la historia de la selección.

A Luis le tocó la figurita de Messi y estuvo contento todo el día por eso. No la quiso pegar en el álbum inmediatamente, sino que quiso tenerla en la mano y llevarla de un lado al otro. Y cuando no podía, quería que la lleve yo. Quería mostrársela a su mamá antes de pegarla. Todo el día dando vueltas con Messi a cuestas.

El domingo fuimos al parque Rivadavia a ver si podíamos cambiar figuritas y encontramos varias personas que estaban en la misma. Padres y madres con listas de las figuritas que le faltan a sus hijos. Uno había llenado el álbum y nos regaló varias que no teníamos.

Todo me parece bastante absurdo, como de costumbre. Total normalidad.

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