Vuelvo a volcarme hacia la escritura. Es que es tan fácil y necesito algo fácil. Simplemente intentar ordenar de una forma lo más clara posible algunas de las cosas que me pasan, que siento y pienso para comunicarme con otras personas o al menos con la versión futura de mí mismo.
Sin duda atravesé una semana muy movilizante. El jueves 1 de septiembre fui a cubrir el ciclo Democracia y Desarrollo organizado por el Grupo Clarín, en el Malba. Se trataba de energía. Estaban los presidentes de YPF y otras petroleras, gobernadores de provincias, políticos, operadores, Magnetto… Toda gente de cierta relevancia en la vida pública de nuestro país. Luego fui en un cabify con Bruno, el portero, hasta la redacción del diario para trabajar toda la tarde y a la noche llegué sobre la hora al estreno de una película de ficción en la que trabajé como editor hace un tiempo: Bienvenidos al Infierno, de Crudo Films.
Ese día ya estaba muy cargado de cosas y tras la función, cuando llegamos a la pizzería para celebrar nos enteramos del intento de asesinato de Cristina Fernández. Fue Nic Loreti quien en su móvil nos mostró la toma en la que la pistola se acerca a la vicepresidenta en cámara lenta. Lo recuerdo sosteniendo la pantalla en su mano y observando a los espectadores. Luego miradas, comentarios de incredulidad, asombro. Pasar en pocos segundos de la algarabía del estreno a la consternación. ¿Qué hubiera pasado si la mataban?
El sábado me costó mucho convencer a Luis para ir a su primer día en el Club Ferro. Lloraba. Y sin embargo la clase de deportes le encantó, especialmente la pileta. Salió contento y con ganas de volver. Me encanta que no tenga problemas en decírmelo, en reconocer que en un primer momento no quería ir (por desconocimiento, por no saber con lo que se iba a encontrar) pero que luego le gustó. Para mí eso significa que voy bien en lo que creo que es más importante: la comunicación.
Domingo trabajando en una promo de la banda de rock italiana Måneskin para la empresa Flow y de vuelta el lunes al diario. Me doy cuenta de que necesito descansar más.
Es miércoles cuando decido escribir esto porque tuve una especie de insight, de revelación. Un momento de esos en los que creo entender cómo funcionan las cosas y cuál me gustaría que mi rol. Simplemente lo dejo pasar. Lo que vi en ese instante habrá quedado en algún lado y necesito tiempo para ir desarrollándolo.
El jueves muere la reina de Inglaterra y me dan ganas de conocer más de historia, de cómo es posible que aún hoy sigan existiendo monarquías y que tengan tanta aceptación en sus sociedades. Básicamente entiendo que todo tiene una historia y que en cada unidad política va tomando diferentes cursos. Tan sencillo como eso. Recuerdo las cartas que me enviaba mi tía Julia con la estampilla de esta señora y me dan ganas de conectarme con mis familiares de aquel país.
Continuará.
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